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Día de la interdisciplinariedad, un reto fascinante. Ivan Herrera Flores


El pasado viernes 20 de noviembre se llevó a cabo el Día de la interdisciplinariedad, convocado por la Dirección General de Reincorporación y Revalidación de Estudios (DGIRE) dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este evento es el primero dentro del proyecto Conexiones, el cual tiene la finalidad de “Promover la reflexión y el intercambio de experiencias sobre el trabajo interdisciplinario, así como la planeación de actividades a partir de dicha propuesta, durante el curso 2017-18, con el fin de ponerlas en práctica durante el curso 2018-19” (Presentación Conexiones, 2017).

En este evento participaron todas instituciones del sistema incorporado, en sus propias instalaciones, utilizando la estructura y los documentos proporcionados por la DGIRE, entre éstos Los siete saberes, de Edgar Morin; Interdisciplinariedad en educación: una síntesis de sus especifidades y actualización, de Yves Lenoir; así como el indispensable Estrategias docentes para un aprendizaje significativo (el capítulo referente al aprendizaje cooperativo y la colaboración), de Frida Díaz Barriga y Gerardo Hernández.

La pertinencia de esta propuesta es, desde mi punto de vista, contundente. La coyuntura del cambio de los programas de estudio de la Universidad Nacional para su nivel bachillerato, el cual está en proceso y llegará a las escuelas incorporadas el próximo año, nos muestra un avance significativo para traer a la palestra metodologías y enfoques que han demostrado su efectividad en diversas partes del mundo y que van más acordes a la realidad que viven nuestros alumnos y que los pueden preparar mejor para el mundo académico, profesional y de relación personal que les tocará vivir.

En la Escuela Tomás Alva Edison, por ejemplo, hemos llevado a cabo desde hace poco más de un año un proceso de Certificación con la Universidad de Valladolid, España. Dicho proceso nos ha llevado a estudiar modelos exitosos que han logrado implementar con excelentes resultados diversas metodologías activas, incluyendo por supuesto el trabajo interdisciplinario y el aprendizaje colaborativo. Sin embargo, el logro mayor, creo, de las instituciones observadas es que estas implementaciones están estructuradas en un todo coherente, una visión global de cada institución que deja de lado los esfuerzos solitarios de los maestros para maximizar su efectividad al volverlos parte fundamental de la escuela. Mencionemos los casos del Colegio Escolapios, en Soria, dirigido por el Doctor Óscar Abellón y el Salesianos de La Orotava, Tenerife, hasta hace poco dirigido por el Dr. Emilio Torres González.

Es este tenor, la propuesta de la DGIRE resulta innovadora y coherente con la alta meta propuesta. En la experiencia vivida en el TAE, llevar a cabo el Plan Director que amalgama el proyecto de innovación ha sido todo un reto enriquecedor, pero desafiante. Implica un cambio de mentalidad de la dirección, preparación del personal docente, desarrollo de programas y adaptaciones curriculares, adaptación de las formas de trabajo, comunicación suficiente y clara para padres y alumnos de los porqués y las metas a alcanzar, así como de sus beneficios.

En otra colaboración ( Trabajo colaborativo reflexiones para su implementación ) ya he abordado un poco el proceso del trabajo colaborativo. En esta ocasión quiero compartir un esbozo de cómo abordamos el trabajo interdisciplinario, camino parecido al propuesto en el Día de la interdisciplinariedad.

En el periodo interanual de junio de 2016, cuando iniciamos la implementación del Plan Director para la certificación, diseñamos un curso que tenía dos objetivos: en primer lugar capacitar a los profesores para llevar a cabo el plan de trabajo colaborativo y, en segundo término, que los docentes diseñaran proyectos interdisciplinarios que se llevaran a cabo durante el ciclo escolar 2016-2017. Para ello, se dividió a los profesores en equipos colaborativos de 4 o 5 participantes, siguiendo la estructura estudiada en Escolapios de Soria, que correspondían a la estructura que diseñamos para que trabajan los alumnos a partir de ese momento en nuestra escuela. El objetivo era que ellos aprendieran la teoría del trabajo colaborativo viviéndola como lo harían los alumnos, de modo que entendieran los retos a los que se enfrentarían los muchachos. Todas las actividades (lectura de textos, redacción, ejercicios) se realizaron utilizando los roles asignados y cumpliendo con las funciones de cada uno.

El objetivo que tenían que cumplir los docentes al término del curso era diseñar una práctica de ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) interdisciplinario. Los equipos colaborativos fueron estructurados colocando a maestros del mismo grado, pero que fueran de áreas de conocimiento diversas. Cada uno de los maestros debía compartir una síntesis de su programa, de sus proyectos principales a lo largo del año, así como los retos que encontraba en su materia. Juntos buscarían soluciones a esos retos, que en muchas ocasiones eran compartidos, y diseñarían un proyecto conjunto para desarrollarlo durante el año escolar. Como guía se les pidió buscar un tema que les fuera particularmente difícil de impartir, árido, donde desearían que los alumnos llegaran con más bases o que sintieran que no llegaban a profundizar tanto como quisieran.

El proyecto que mejor se desarrolló y llevó a cabo fue “Un estilo de vida saludable”, el cual tenía por objetivo la redacción de una revista de divulgación que, desde diferentes puntos de vista, llevaran a los alumnos a reflexionar si estaban llevando un estilo de vida saluda y cómo podían desarrollarlo. Hay que precisar que este tema como tal no aparece más que tangencialmente en los programas de estudio de la UNAM, sin embargo sí es un tema de interés de los alumnos y responde a un problemática cotidiana, ambos requisitos para detonar con éxito un proyecto interdisciplinario. Contestar esta pregunta guía era algo que no podía hacer con profundidad una sola materia, lo que hacía pertinente el enfoque interdisciplinario.

El proyecto se desarrolló en equipos colaborativos en quinto grado. La materia eje fue Writing, ya que en ella se redactarían, en inglés, los textos que integrarían la revista. Además, al ser una materia no curricular permitía más flexibilidad para adaptarse a otras materias que requerían más rigurosidad en el seguimiento del programa. A este respecto, cabe señalar que la maestra de Writing Verónica Guijarro (quien pertenece al Equipo de innovación) ha conducido el proyecto con gran dominio del tema, lo que da seguridad a los demás maestros, dado que ven en ella un par que ha obtenido buenos resultados, lo que hace gran diferencia a que la implementación sólo se vea como una imposición de la dirección o de pedagogos que, a pesar de su dominio teórico, no dan clase y, por tanto, no viven el día a día de las problemáticas del aula. Desde mi punto de vista es indispensable apoderar a los profesores del diseño curricular.

Los artículos fueron producto de diversas actividades, algunas realizadas de manera independiente, otras trabajando con otros maestros. Requirió hacer seguimiento en una bitácora de qué comía uno de los miembros del equipo durante una semana y hacer un análisis de los datos (educación para la salud); estudiar los diferentes elementos químicos y sus concentraciones en el cuerpo, tanto saludables como en un nivel muy alto o bajo (química y educación para la salud); asimilación de los nutrientes (biología); analizar y graficar datos (matemáticas); diseñar rutinas de ejercicios divertidas y personalizadas (educación física y Writing); redactar en inglés, escribir textos narrativos, descriptivos, lenguaje técnico propio de cada materia, edición, diseño editorial (Writing). Cabe resaltar que con los proyectos interdisciplinarios se obtienen, además de mejores aprendizajes que con una clase meramente expositiva, aprendizajes no previstos en el programa de estudios, pero enriquecedores y básicos para los alumnos: necesidad de investigar lo que necesitan para llevar a cabo el proyecto, como edición de video para las rutinas personalizadas que se presentaron como anuncios; musicalización; hacer gráficas no previstas en el programa de matemáticas; registrar y crear documentos compartidos en la nube para colaborar en línea; elementos de diseño editorial; etc.

El buen resultado del año pasado nos llevó a que quedara como un proyecto fijo para el quinto grado, donde cada ciclo se elaborará un proyecto en condiciones similares, pero original. Este año se desarrollará uno llamado “Huertos urbanos”, el cual diseñó el Equipo de innovación TAE durante el curso internacional “Escuela de docentes” donde nuestra institución fue sede. En esta primera edición en México asistieron 16 escuelas de varios estados del país para estudiar las metodologías activas usadas en Escolapios de Soria. Impartido por las expertas españolas Aranxa Soria Martínez y María Revilla, la tarea final de cada escuela para obtener la certificación Agentes de cambio ante la Universidad de Valladolid consiste en presentar un proyecto interdisciplinario utilizando aprendizaje colaborativo, gamificación, inteligencias múltiples y otras técnicas estudiadas.

Lo mejor para nosotros es que este año se han sumado, a la vista de los buenos resultados y de ver que la metodología funciona, más materias, incluyendo etimologías grecolatinas, historia y ética. Asimismo, los alumnos están más motivados, pues sienten que les hemos cedido más control del proyecto permitiéndoles escoger qué tipo de huerto quieren para su salón. También podemos ver que los maestros que ya habían participado el año pasado con cierta renuencia ahora lo encaran con mayor seguridad e iniciativa. Incluso este año se retomó uno de los proyectos del primer curso para docentes a iniciativa de la maestra de química que antes se mostraba un poco renuente al cambio metodológico.

Con estas acciones nos consideramos mejor preparados para afrontar este emocionante reto. Vemos en él una oportunidad excelente para enriquecer nuestro modelo educativo y dar mejores herramientas a nuestros alumnos para afrontar los retos que vivirán a lo largo de su vida.

Lic. Ivan Herrera

Equipo de innovación Prepa Tae y Coordinador de español

Octubre 2017




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