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Innovar individual e institucionalmente

Eduardo López Martínez

Estaba leyendo hace poco un capítulo del libro "Innovar desde el seno de la institución educativa" de Monica Gather y pensé que, a pesar de ser de 2004, tenía mucha vigencia y sentido. Dado que nuestra institución, la Escuela Tomás Alva Edison, ha estado inmersa desde hace poco más de un año en un proceso de certificación en innovación con la Universidad de Valladolid, este tema ha ocupado mucho de nuestro tiempo y reflexiones.

La primera pregunta que viene a la mente es, ¿para qué innovar? Es ya un lugar común que vivimos en un mundo cambiante o que nuestros alumnos se desarrollarán en campos laborales que todavía no existen, que aquel que es maestro nunca debe dejar de aprender, etc. Sin embargo, también nos topamos con problemas de distintas índoles. Curiosamente los maestros parecen ser especialmente renuentes a los cambios. Parece que nos gusta aferrarnos a nuestros métodos y a nuestras formas. ¿Y cómo no? Si hemos forjado nuestros estilos en el fuego del aula. Y los forjamos ante un público muy exigente y en un escenario donde estamos a la vista de muchos: el alumnado, los compañeros profesores, los directivos, los padres. Todos esperan que el acto salga impecable. No es raro que le profesor quiera permanecer en su zona de confort con lo ya probado.

Por supuesto, siempre existe el "garbanzo de a libra", aquel maestro que gusta de reinventarse cada ciclo, aprovechando esa bella característica de nuestra profesión donde cada año tenemos la oportunidad de prácticamente empezar de cero: nuevos alumnos, nuevo ciclo, nuevas metas. Muchos de estos maestros se sitúan en el "individualismo" que menciona Monica Gather

Esta forma de trabajo es, por otro parte, tranquilizadora, ya que reproduce y confirma una serie de aspectos del oficio que han contribuido, de manera a menudo inconsciente, a la decisión profesional: ser el único maestro a bordo, forjar una relación fuerte -y asimétrica-con los niños y niñas o adolescentes, o evitar la confrontación cotidiana con otros adultos. El modelo individualista ofrece una esfera casi "privada" que constituye una protección oportuna, a veces vital, contra los juicios e intervenciones provenientes del exterior (Gather, 2004, p. 61).

Es en este ámbito que es comprensible que muchos maestros vean la búsqueda de innovación institucional como una intrusión a su muy trabajado estilo. Más en los maestros de la "vieja guardia" que seguramente han visto caer muchos intentos de cambio.

La resistencia de los profesores a cambiar sus costumbres y rutinas de cierta eficacia a cambio de una innovación que promete sin haber dado pruebas de ello, se debe a que les exige un esfuerzo y les obliga a asumir ciertos riesgos. Además los profesores tienen la experiencia de muchas reformas que han muerto de inanición, o han fracasado (Cantón, 2004, p. 207).

Pese a ello, Gather también expone las limitantes y la segregación que se gesta en este modelo. Para ella, "lo que protege de la polémica, también corta en parte cualquier posible fuente de reconocimiento, de apoyo y, a fin de cuentas, de evolución" (p. 62). Esto significa que el docente innovador en este modelo a lo más aspira a ser visto con algún recelo por los compañeros que escuchan algo más de ruido en su aula, que escuchan los rumores de pasillo de los alumnos o incluso de padres, pero nada más. Lo más lamentable es que se pierde la posible retroalimentación, el diálogo entre pares para poner en crisis y buscar mejorar los hallazgos del aula. "Para apreciar su valor y competencias, se los reduce a su propia lucidez" (p. 62).

Estas reflexiones por supuesto deben ceñirse a la cultura propia de cada centro, nada puede ser general, dado que "el cambio se relaciona y depende de la cultura de la institución, por lo que una planificación adecuada de éste debe tener en cuenta esa cultura, ver cómo los diferentes actores perciben la realidad, intervienen y reaccionan, para interpretar los cambios". (Cantón, 2004, p. 207).

Ahora bien, en nuestra reciente experiencia hemos tratado de traer a nuestra institución las mejoras que observamos en España y que consideramos adecuadas para nuestro centro. En esta coyuntura optamos por dos enfoques. Por un lado, traer las innovaciones observadas y desarrollarlas de manera institucional, es decir, no ir al caso específico, sino hacer que en buena medida estas innovaciones se conozcan por toda la planta docente y se desarrollen en todas las áreas. Se busca compartir un código común que cada maestro pueda desarrollar desde su propia clase. Hicimos esto, por ejemplo, con el trabajo colaborativo: se impartió un curso a todos los maestros, se les invitó a formar equipos basado en la metodología con el fin de generar propuestas interdisciplinarias desde cada una de sus propias materias. Así, además de conocer la metodología que utilizarían este año con sus alumnos como un recurso más, podrían generar propuestas que se integraran a sus planes de estudio.

El otro enfoque está más relacionado con lo expuesto por Gather, se trata de recuperar aquellas buenas experiencias individuales que ya se desarrollan en nuestras aulas y generar un dialogo entre pares. Que los profesores tengan un espacio seguro y empático donde puedan compartir sus buenas prácticas docentes. El objetivo es hacer que dejen de ser "francotiradores", como los llama el Dr. Óscar Abellón, director del Colegio Escolapios de Soria, uno de los centros modelo que visitamos en España. Él nos refiere que estos maestros que son innovadores y trabajan en solitario son un material muy valioso para la institución. De ahí su modelo, el cual seguimos en nuestra escuela, de invitarlos a formar parte del equipo de innovación que genere constantemente idea de mejora. Un equipo que se haga un espacio en el ajetreado día a día para dedicar horas de reflexión y planeación para buscar mejoras en todas las áreas de la institución.

"En los procesos de cambio en los centros escolares la figura del liderazgo, la dirección y la autoridad son imprescindibles y omnipresentes. Por eso, para la innovación también es necesario cambiar hacia una gestión de las relaciones de poder y sustituir el liderazgo vertical y autoritario por relaciones compartidas, que permitan implicar a todos en el proceso de cambio proyectado" " (Cantón, 2004, p. 208).

Siguiendo estos enfoques, el día de hoy contamos, por ejemplo, con uno de nuestros maestros más destacados y respetados (lleva 30 años en la institución con excelentes resultados) haciendo un extenso y profundo trabajo sobre nuestra experiencia de trabajo colaborativo para su pre-doctorado. Asimismo, tenemos a una joven y talentosa maestra (ex alumna de la escuela y, por ello, doblemente comprometida con su profesión) formando parte del equipo de innovación, que está formado principalmente por coordinadores, compartiendo las experiencias y hallazgos que desarrolló este ciclo: trabajo colaborativo, PBL, proyectos de hábitos de estudio, infografías, etc. Lo más emocionante y satisfactorio es ver a nuestro decano, al cual todos consideramos un maestro ejemplar, aprendiendo de nuestra joven maestra: hicieron juntos el curso de él en Schoology, ella le enseñó los roles del trabajo colaborativo y a hacer las rúbricas. Él mostró gran humildad y deseo de conocer de las nuevas metodologías a pasar de ya contar con una clase excelente y con resultados óptimos. Salió de su zona de confort y, a la vez, enseñó mucho de sus buenas prácticas a nuestra maestra.

Así pues, pensamos que el conjunto de estos dos enfoques pueden ayudarnos a cumplir las metas de mejora continua que hemos trazado para nuestra escuela. En resumen, consideramos que todas las innovaciones que la dirección de las instituciones traigan desde el exterior tendrán mayos impacto si se hacen de manera institucional, es decir, con gran apoyo y certeza de la dirección, con amplia divulgación entre la planta docente y con seguimiento y ajustes durante todo el ciclo. Esto se hermana con la revaloración de las experiencias que ya se dan de manera independiente en el centro, el abrir espacios de diálogo entre pares para el enriquecimiento de todos. En la Escuela Tomás Alva Edison estamos apostando por estos enfoques y esperamos buenos resultados y experiencias satisfactorias para nuestros docentes que son nuestro recurso más valioso.

Ivan Herrera

18 de junio de 2017

Bibliografía.

Cantón, I. (2004). "Reseña de Innovar en el seno de la institución escolar". Revista interuniversitaria de formación del profesorado. 18 (2). 206-208. Recuperado el 16 de junio de 2017. http://www.redalyc.org/pdf/274/27418216.pdf

Gather, M. (2004). Innovar en el seno de la institución escolar. Grao: España.


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