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Del Aprendizaje Significativo al Aprendizaje Significante. Luis Guillermo Ramírez Ezquerra.


Desde el nacimiento del constructivismo como modelo educativo globalizante, el aprendizaje significativo, -consolidado por la teoría del psicólogo educativo Paul Ausubel-, ha sido la herramienta clave en la didáctica dentro del aula, cambiando la concepción del estudiante pasivo por el del desarrollo personal, donde se parte de sus valores, actitudes, conocimientos y destrezas para construir o cimentar un nuevo aprendizaje, en éste la experiencia es el andamiaje para generar el nuevo aprendizaje, en una espiral que nunca termina y que deja a un lado el proceso de aprender por memorización, todo esto en un momento de la historia donde el ser humano es incapaz de guardar tanto conocimiento y tiene que discriminar información.

La memoria es un proceso fundamental en la vida, en el constructivismo el alumno tiene que recuperar datos para generar nuevos conocimientos, pero al mismo tiempo hoy sabemos que memorizar no es aprender.

Para aprender el estudiante tiene que descubrir y no guardar datos que no le generan ningún sentido y que más tardará en guardar que en desechar.

Esto representa un cambio sustancial en la labor docente, el profesor de hoy tiene que ser guía de experiencias, un puente progresivo entre los conocimientos nuevos y el significado previo.

Mi intención de llamarle a este escrito: Del Aprendizaje Significativo al Aprendizaje Significante es en parte semiótica y en parte simbólico. En la estructura semiótica el significante es un componente material o casi material del signo lingüístico, en este caso -simbólico-, ya que es la referencia material del aprendizaje significativo, basado en la evidencia del aprendizaje, pasa de la teoría figurada del significado al significante con la práctica como materialización del aprendizaje.

En el aprendizaje significativo más allá de ser interlocutor y puente, la experiencia es un detonador de afectos, ¿pero alguna vez evaluamos la afectividad como base del aprendizaje significativo?, ¿Los niveles de logro o el dominio de lo aprendido de manera adaptativa?, ¿Seguimos evaluando de forma uniforme la capacidad de memoria o evaluamos el grado de comprensión?

No podemos seguir evaluando sin experiencias afectivas, evaluar experiencias y afectos, necesita un significante.

No sólo llevar una naranja al aula y pedirle al alumno la deje caer al piso para después explicar la gravedad o hacerlo girar en torno a la naranja, para que entienda la rotación. Necesitamos llevarlo más lejos y no quedarnos en lo poético de la caja de herramientas.

Guiar al alumno. Es él, el que tiene que realizar significante. Me estoy refiriendo al significante como el objeto o producto que materializa la profundidad de lo aprendido en todas las dimensiones del aprendizaje y por niveles, las famosas evidencias tienen que desatar el máximo de la experiencia en el campo de la comprensión y pensamiento de acuerdo con el nivel.

El aprendizaje permanente se genera por afectos y es la base del desarrollo. Sé que es mucho más fácil escribirlo que hacerlo en el aula con 25 estudiantes, pero los tiempos que estamos enfrentando exigen un cambio en la didáctica y en la evaluación. Llevar al alumno al caos de la experiencia y la creatividad con todo lo que eso puede implicar.

El sistema formal nos exige que evaluemos ciertos conocimientos de forma numérica para demostrar el cumplimiento de estándares, claramente no está funcionando. Ni superamos los estándares, ni calificamos de una manera que nos permita medir el conocimiento realmente adquirido.

Tenemos que mediar con los números de las boletas, pero al final no podemos cargarnos totalmente de un lado, la calificación es un medio de respuesta que sigue estimulando la formación por medio de los padres, es parte central del sistema educativo pero también de la naturaleza competitiva del ser humano, luego entonces comencemos a darle una parte de la calificación a la actitud, otra parte a la habilidad y otra parte al conocimiento, todo ello se puede configurar en productos con diferentes aristas, donde el medio dependerá justo de los componentes competenciales que van fuera del conocimiento, no se puede medir la actitud y la habilidad si no dejamos que el alumno explore diferentes formas y formatos, estos deben cumplir con criterios y aprendizajes esperados. Sabemos que no podemos pedir a un alumno meramente visual que no se exprese en videos, dibujos, instalaciones, presentaciones, maquetas, mapas mentales, etc. Eso es lo suyo y son elementos de evaluación que materializan el aprendizaje, ese es el significante; la materialización hecha por el alumno fruto del aprendizaje significativo.

¿Es necesario evaluar en una prueba a un alumno que ha hecho un experimento profundo donde investigó, demostró todo el conocimiento, lo materializó en un video y dio toda una clase sobre ello?

Enseñar entre iguales y transmitir para hacer significante nuestro propio aprendizaje, lo mismo con los alumnos, de nada sirve que exponga algo de memoria, lo que sirve es que genere productos sorprendentes y después enseñe a sus compañeros sobre el tema. La famosa clase invertida – Flipped classroom -. La materialización más alta del constructivismo sucede justo cando el alumno genera y desarrolla su propio contenido.

En la era de la información, tenemos que voltear a la investigación, desarrollo de productos y clase invertida para lograr un aprendizaje significante.

Luis Guillermo Ramírez Ezquerra.


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