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Resiliencia cerebral: Neuroplasticidad. Alma Velasco Rosas.


“Debido a la neuroplasticidad, todo ser humano,

si se le permite o si se lo propone,

puede ser escultor de su cerebro.” (Bedolla, 2013)

La resiliencia es la capacidad adaptativa que tenemos los seres humanos para afrontar la adversidad y lograr salir bien librado ante amenazas o tragedias. No significa evadir el dolor o la dificultad, sino utilizar estos graves sucesos para superarse y crecer. No es fácil sobreponerse a ello, sin embargo las personas resilientes buscan la forma de desarrollar estas capacidades para sobrevivir de la mejor manera. De la misma manera, nuestro cerebro tiene como característica la plasticidad. Como apunta Aguilar, la plasticidad cerebral se refiere a la capacidad adaptativa para disminuir los efectos de lesiones, a partir de cambios que modifican la estructura y la función de nuestro cerebro.

Por siglos se creyó que el cerebro era una máquina inamovible, que permanecía igual desde el nacimiento hasta la muerte. Poco a poco los científicos descubrieron los periodos sensibles: ventanas que abrían la posibilidad a modificar ciertas partes del cerebro por medio del aprendizaje. Los períodos sensibles, relacionados con la educación y coinciden con el tiempo en que el cerebro está más dispuesto a cambiar. Impulsados por un ambiente propicio, tanto en la infancia como en la adolescencia.

Es verdad que para un adulto la plasticidad cerebral es menor comparada con la de los niños, sin embargo, la neuroplasticidad es una cualidad de los cerebros de todas las edades. La plasticidad también genera cambios en la estructura, biológica y química del cerebro, lo que se traduce en cambios a largo plazo.

Con los adelantos científicos, se empezó a descubrir la importancia de la plasticidad con pacientes que tenían daño cerebral, y que por medio de terapias, regeneraban su cerebro. Ahora se sabe que este proceso ocurre durante todas las etapas del desarrollo humano. Incluso, se apunta que a mayor actividad cerebral, se puede alentar el proceso de envejecimiento del cerebro, gracias a la capacidad que este tiene de reinventarse.

Para poder lograr este avance en el aula, lo primero que debemos hacer los profesores es conocer al cerebro. Luego, reconocer que el viejo concepto de cerebro inamovible, no funciona más. El cerebro cambia cada vez que pensamos, imaginamos y experimentamos; nuestros pensamientos modifican a nuestro cerebro. El cerebro se reorganiza. Por ejemplo, en el caso donde un paciente nace con un solo hemisferio gracias a la neuroreahabilitación y el poder del cerebro mismo, el hemisferio existente asume las tareas del faltantes. En otros casos las lesiones “irreversibles” o “permanentes” lograron aminorarse gracias a aparatos de substitución sensorial que hicieron que el cerebro modificara –para bien- su capacidad cognitiva. De la misma forma observamos cómo lesiones cerebrales fatales mejoran a partir de la inmovilización de la parte sana, de tal forma que se obliga a la parte inmovilizada a asumir el compromiso, generando poco a poco avances incalculables.

Si esto se logra en ambientes adversos, imaginemos ahora la resiliencia de la que será capaz el cerebro de cada uno de nuestros alumnos, al enfrentarse a los retos del aula.

El aprendizaje implica cambios funcionales en las neuronas y en sus interconexiones. Si no hay daño, la neuroplasticidad también está en nosotros. Los docentes debemos tomar el control de ella mediante el aprendizaje y la adaptabilidad del cerebro.

Estas son algunas ideas para aprovechar la neuroplasticidad en clase:

1. Dar contenidos interesantes.

2. Apuntar el foco de atención en los procesos y no en el resultado únicamente. Esto se logra dejando que los alumnos descubran por sí mismos el resultado de un problema, bajo el esquema procedimental que más les acomode.

3. Tener una buena postura física, que permita al alumnos estar listos para la acción.

4. Concentrarse en el aquí y el ahora para lograr cambiar estructuras y pensamientos a largo plazo.

5. Tener en cuenta la capacidad cardiovascular de los alumnos. Esto se logra mediante el ejercicio físico. Lo mismo pasa con la oxigenación: el cerebro requiere mucho oxígeno para aprender y generar más y mejores sinapsis.

6. Las neuronas que disparan juntas se cablean juntas. Esto ayuda al cerebro a mejorar su capacidad predictiva y productiva.

7. El entrenamiento debe ir incrementando, y la constancia es muy importante para generar cambios estructurales. Estos cableados se logran a partir de muchas repeticiones.

8. La plasticidad del cerebro se hace más disponible cuando de por medio hay reto, riesgo y desafío.

9. La motivación es esencial, ya que activa la emoción, lo cual trae consigo procesos químicos que favorecen el aprendizaje. Por otro lado, debemos encontrar lo que motiva a cada alumno, ya que todos son diferentes. El incentivo, la recompensa, la posibilidad de conseguir la meta son esenciales.


Referencias

Aguilar Rebolledo, Francisco. Plasticidad Cerebral. Mediasgraphic Artemisa, CDMX, 2002

Bedolla Rojas, Ricardo http://neuropedagogizar.blogspot.mx/2013/01/los-principios-de-neuroplasticidad-para.html

Pinto Fernando, L. (2008) Lo maravilloso y mágico del neurodesarrollo

humano. Rev Chil Pediatr; 79 Supl (1): 18-20

#NeurocienciasEnEducación #ResilienciacerebralNeuroplasticidad

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